Los nuevos letristas del tango incorporan su propia jerga a las canciones. En pleno auge tanguero, los cantores van a lo seguro y se dedican a los clásicos de siempre. Más vale pájaro en mano...
“Todas las noches hay micrófonos abiertos para la improvisación, para que acerquemos nuestros poemas a un bandoneón y ahí mismo surja un tango”, dice Silvia Dopacio, de la Comisión de Letristas de la Asociación de Milongas. Sacudido por la invasión de turistas, el mundillo tanguero también vive una revolución interna y, en buena medida, se debe a estos nuevos letristas. Pero los tangos versión 2005, ¿tienen la misma “mugre” que los clásicos de los años 30’? ¿Es posible actualizar el tango sin que pierda ese no sé qué?
Hay respuestas para todos los gustos. Están quienes festejan que músicos como Daniel Melingo, por ejemplo, hayan compuesto “Narigón” o “Tango del vampiro” y están quienes rechazan de cuajo estas versiones del 2x4. De cualquier modo, todos están de acuerdo en que el tango ya no va de la mano del lunfardo y los especialistas se preguntan (y se responden) por qué. Claudio Tagini, coautor del libro “Más de 100 tangos nuevos” e hijo del legendario Armando José Tagini (1906-1962) -compositor de La Gayola, Marioneta, Mano Cruel, Misa de Once, La Marcha Nupcial y Gloria-, ensayó su propia respuesta. “La actualización del tango pasa por donde la canalice el poeta. Si el letrista conoce lunfardo, lo incorpora. De modo contrario, escribe en su propia forma y eso quizá incorpore un nuevo lenguaje”, asegura.
Pero Dopacio no coincide totalmente y opina que “el tango es un género popular y se actualiza en la calle, no porque lo decida un letrista o un músico”. Con los pies bien plantados en la milonga, ella desliza que “el aire es gratis pero no hay que confundir actualización con oportunismo”…
Lejos de la polémica y desde la Academia Porteña de Lunfardo, Marcelo Oliveri se tomó su tiempo para estudiar el tema y no duda en citar ejemplos a la hora de hablar de actualización. “Uno de los tangos que más lunfardo tiene es ´El ciruja´ de 1926, de Francisco Marino. Este tango ahora se llamaría ´El cartonero´”, comentó sonriente en un salón de la calle Estados Unidos. Y la cuestión parece mucho más sencilla si se tiene claro que el lenguaje cambia al ritmo de la sociedad. Así hay palabras tangueras que desaparecieron y otras con un significado totalmente diferente al original. “Ya no se dice vento, sino guita. Ya no decís vigüela, sino viola. Antes todos entendían cuando hablaban de bulín y ahora es mejor decir volteadero; el cafiolo de antes es el 840 de ahora; pocos dicen “me voy de juerga” porque nos entendemos si ´vamos de joda´”, enumera Oliveri, quien lanza en septiembre su libro “Antología de tangos y milongas lunfardas”.
Ahora bien, es evidente que todos estos términos ya están en la calle pero la pregunta del millón es: ¿Aparecen en los nuevos tangos? La respuesta es si pero no. Vamos por parte. Sí, porque los compositores sub 30 incorporan su propia jerga o neolunfardo a los poemas. De este modo, el mismo Oliveri compuso “Chabón del tercer milenio” y asegura que su protagonista usa un pañuelo stone mientras pasa horas jugando en la red. “El tango necesita expresar el momento, no se queda en el tiempo. Hoy en día tiene que ver con lo que ocurre en la sociedad actual y lo digo yo, que no me tiro contra el tango de ayer”, dijo Tagini al tiempo que recuerda el pasado familiar. Pero, una de cal y una de arena, nadie graba esos los tangos con metáforas nuevas. “Para que los poetas sean grabados y cantados en las milongas, tiene que llegar a la gente y eso lleva tiempo. Está bien, yo no estoy apurada”, comentó Dopacio con voz tanguera.
Y algo de razón tiene porque una recorrida por este mundillo deja ver que los tangueros sub 30 prefieren versionar clásicos de Pugliese, por ejemplo, antes que lanzarse a componer. Y, como todo tiene una explicación, Oliveri se acomoda en la silla para dar la suya. “El tema es que los cantores no se animan a poner las letras nuevas porque son diferentes. Son pocos los que se preguntan ´¿por qué cantar lo mismo que ya hizo bien Gardel?´” y remata con un chiste: “El tanguero espera al nuevo Carlitos y cuando llegue va a decir ´este tipo lo imita´”.
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